Estruendosa polémica desató la reunión del Papa Francisco con el candidato presidencial Gustavo Petro en el Vaticano, reunión privada que tiene enorme significado al interior de una sociedad católica, apostólica y romana como la colombiana. Jugada maestra que dejó en jaque a los otros participantes en la contienda electoral nacional llama a revisar detenidamente la fuerza de una agenda internacional frente al temor que día a día se expande al interior de un colectivo social que distante está de aceptar fácilmente un giro a la izquierda con lo que ello implica para un régimen democrático como el colombiano. Ejemplos del fracasado socialismo del siglo XXI de naciones vecinas exaltan peligrosos vetos o clausulas que ya hablan de un pánico económico en caso de una victoria de la fuerza humana, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «Política sin principios» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio lucha por los votos del electorado deja serias evidencias de que todo vale para saciar las ansias de poder de los candidatos de todas las corrientes. Discurso populista que se ha tomado a Colombia, y que ya ha dejado serias certezas de abandono e inseguridad en las principales ciudades de la nación, desdibuja las buenas costumbres en el ejercicio de la democracia. Manipulación, distorsión ideológica y oportunismo se destila en las acciones del insigne candidato que en su “pacto con el Jesús que prefiere a los pobres” se aproximó al Vaticano para captar incautos, el fariseo distanciamiento de Oxigeno Verde con las maquinarias políticas que sumen al país en la corrupción, o la hipócrita actitud del concejal caldense que pidió un servicio de InDriver y luego denunció al conductor.

Adoctrinamiento de la moral disfrazado de misericordia, ecología y solidaridad es la muestra palpable de un diablo reuniendo discípulos, desde la miseria política tradicional, en busca de votos. Modelo ideológico que se quiere imponer en Colombia tiñe de zozobra, inseguridad, violencia y odio el ambiente social. El país está sometido a la escasa decencia de seres humanos, presentes en todos los gremios o grupos poblacionales; desviaciones comportamentales que se materializan con sujetos oportunistas que plagan cada una de las campañas, corruptos, de carrera política por años, que quieren hacer creer que se desmarcaron de los partidos tradicionales y sus dinámicas, y el adoctrinamiento periodístico que ejercen quienes se venden como independientes y correctos, pero no son más que mercenarios de la información como se ha venido comprobando en las confesiones de quienes buscan acuerdos con la Fiscalía.

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