Odio, rencor, xenofobia, racismo, fake news son la base de la relación entre los extremos ideológicos del colectivo social colombiano, fanatismo que se vive en cada uno de los escenarios políticos y sociales de la nación exalta la animadversión. Desconocer lo que unos y otros hacen poco favor hace a la construcción de un futuro en el que todos, desde la diferencia, deben llegar a acuerdos y diálogos en los cuales se vea la constitución de una Colombia mejor para todos. El país requiere de un alto en el camino a la violencia, el avalar actitudes non-santas de cada uno de los sectores, las tendencias de izquierda y derecha deben zanjar esa diatriba que han tenido cuatro años de incertidumbre, de zozobra, y ahora vislumbran que el futuro nada bueno traerá, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «Intolerancia» y amplía en el podcast «Panorama Digital».
Para el PhD. Barrios Rubio radicalización del discurso ciudadano agudiza la polarización entre los extremos ideológicos en Colombia, política de odio y racismo raya los límites de la violencia. Profundas divergencias del colectivo social con el gobierno del Pacto Histórico quedaron en el ambiente tras las marchas de este 26 de septiembre, imposible resulta ocultar y menospreciar que más de la mitad del país rechaza las reformas nefastas que alelados adoctrinados quieren imponer, en el imaginario poblacional esgrimiendo su necesidad, a punta de amenazas, y las fuerzas conexas a la izquierda quieren aprobar a “pupitrazo” en el legislativo. Voracidad, política y económica, de quienes cambian de camiseta de partido al ritmo del sol que más alumbra, buscando defender su propio bolsillo y sus cuotas burocráticas, lleva a observar sujetos que dejan de lado lo que le habían prometido a sus electores y de forma indolente pretenden acabar de un plumazo con las bases del estamento democrático colombiano.
Incompetente transformación al sistema de salud, la política energética de la nación, y el régimen tributario, deben ser confrontadas con argumentos y no con agresiones racistas, tintes machistas o animadversiones producto de la mentira. Arenga de odio irracional de Esperanza Castro, que se robó la atención de todos, en medio de las marchas que llegaron a la Plaza de Bolívar, distante está del comportamiento sensato que debe primar en la masa protestante que sin vandalismo, capuchas, causar terror, o destruir bienes públicos y privados, salió de forma importante a manifestar el inconformismo ciudadano. Actitud negacionista de los seguidores de la extrema izquierda les impide aceptar y reconocer que tan graves son los ataques discriminatorios contra su vice-presidenta como los que ella origina en las redes sociales: “… todavía siguen votando por blancos paramilitares y asesinos” (22 de febrero de 2018), “… maldita supremacía blanca, se creyeron dueños del mundo…” (4 de febrero de 2020), “… las mayorías pueden creer que el poder está en ellos y no en la élite privilegiada, en los hombres blancos privilegiados…” (6 de enero 2022).