Complejo escenario se teje alrededor del Pacto Histórico y el gobierno del cambio, grabaciones que se filtraron y dardos dosificados que está disparando Armando Benefetti en contra de su presidente develan todo lo que existe detrás del triunfo de la izquierda en Colombia. Alianzas que se hicieron, por conveniencia, dejan a la luz pública las malquerencias de una clase política que pesca en río revuelto y no tiene el menor pudor al momento de cobrar las deudas pendientes. Boomerang político que se vive en el ejecutivo, y en el legislativo, expone las cartas de lo que está por venir y la ingobernabilidad que acompañará a su mandatario tras haber quemado los últimos restos que le quedaban en su escasa popularidad y margen político con las fuerzas aliadas y opositoras, fue lo que afirmó el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión an AlPoniente.com que esta semana tituló «Enemigo interno» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio más temprano que tarde, en las manos de su presidente, está estallando esa bomba de tiempo que activó la izquierda para hacerse al poder. Alianza que se tejió entre humanistas, glaucos, comunes, alternativos y social demócratas terminó siendo la hecatombe del gobierno del cambio. ¡Clara realidad del proceder de los políticos! Las malas compañías de su mandatario en campaña, y luego en el ejercicio del poder, más que una coalición de gobierno, resultó siendo la asociación de incoherencias para resguardar lo indefendible. Sofisma de distracción que se constituyó alrededor de la paz total se desmorona ante las responsabilidades que ahora se endilgan a Gustavo Francisco Petro Urrego, y su núcleo de colaboradores cercanos.

¡Los hechos, y el tiempo, han demostrado que los temores, del grueso de la población, se hicieron realidad! A cuentagotas se va conociendo la podredumbre que acompañó el Pacto Histórico que entrelazaron los encantadores de serpientes, políticos que sin el menor sonrojo transitan de la derecha a la izquierda, oportunistas caudillos que prometen mucho en plaza pública, medios de comunicación y redes sociales, pero cuando son elegidos no hacen nada, y de todo culpan al pasado. Equidad y simetría que se delinea entre el escándalo político que circunda el gobierno Petro Urrego y el proceso 8.000, tiene intranquilos a los colombianos que impotentes observan cómo queda al desnudo la burla a la nación, y el mismo pacto que se decía tener por el cambio.

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