Volatilidad de un ciclo económico de contracción que poco permite honrar los compromisos adquiridos, y trae consigo un riesgo político y jurídico en la rentabilidad a corto, mediano y largo plazo en crispa los ánimos de los colombianos. Inminente riesgo financiero en el que la iliquidez llama a sacrificios en el aparato productivo nacional, decrecimiento evidente en donde el costo de oportunidad concentrará la inversión de recursos en actividades productivas de bajo riesgo, con el costo que ello implica para el empleo es lo que afirma el Director del Departamento de Comunicación Social y Cinematografía, Andrés Barrios Rubio, en su columna de Pulzo.com «A Dios rogando y con el mazo dando» y que se amplía con el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio la crisis, que ahora se vislumbra, exige la reinvención de la industria para responder a las necesidades primarias del colectivo social; síntomas de recuperación que deben estar concentrados en el sector agrícola y textil, la construcción, el entorno floricultor y los recursos naturales, biodiversidad abundante y rica en la geografía colombiana. Este es el momento en que Colombia debe volcar su mirada nuevamente en el campo, ese mismo que ha sido impactado con infinidad de reformas agrarias, inversión desigual, si se mira por regiones, y que ha afrontado los problemas guerrilleros y de narcotráfico que tanto han marcado al conglomerado social colombiano.

La coyuntura del momento requiere no propiamente de una reforma tributaria como propone el ministro, Alberto Carrasquilla, sino de un ordenamiento jurídico que reevalúe la estructura de impuestos aplicada en Colombia.

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