Las divergencias de pensamiento, acción y reacción al interior del colectivo afloran por estos días en cada uno de los hechos que se presentan en medio del retorno a la cotidianidad, nueva normalidad plagada de coyunturas y afujías que dejan entrever instintos básicos de los sujetos. Mojigatería para pedir ayudas e implorar auxilios del sector público o privado, pero a su vez astucia y sagacidad para evidenciar que, hecha la ley, hecha la trampa. El #CovidFridayColombia dejo más que claro que la necesidad no era tanta y que en medio del colectivo existían múltiples ahorros para ser mal gastados en productos no indispensables, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión del Pulzo.com que esta semana tituló «Hipocresía social» y que se amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio instintos bajos como los que se ven a diario en cada uno de los escenarios políticos, económicos y sociales dejan claro que el virus Covid–19 parece no ha dejado ninguna enseñanza en el pueblo Colombiano. Doble cara del colectivo exalta aquella frase, muy cierta, que afirma que en la vida todos tienen un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible y un sueño inalcanzable. Lucha de egos e intereses que asombran y llaman a cuestionar las bases de ética, conductas de acción particular que están conexas al adecuado proceder con los demás; cultura de la irresponsabilidad social de ciudadanos, cara dura, listos para quejarse y responsabilizar de todo al gobierno y las autoridades locales, porque si o porque no, sin un mínimo de vergüenza y asumir, por lo menos, una cuota de sensatez.

Problemas y reflejo de un estamento educativo ligado al entorno nacional, pero que denota serias fisuras en la escuela básica y la formación universitaria, , claro reflejo de la descomposición del contorno social; esfera plagada de ejemplos de corrupción, mezquindad de intereses particulares y cálculos políticos plagados de lagartería. Parece ser que una célula funcional del entramado nacional, potenciado y desarrollado más en unos que en otros, está en la lambonería y andar buscando lo que no se ha perdido; ansia de protagonismo, egolatría y ubicarse en un lugar que corresponde a otro. Esfuerzo, dedicación y resultados pierden su efecto ante la sangre fría y petulancia de sujetos que, desde su importancia efímera, priman el interés particular sobre el bien colectivo.

Lea la columna completa acá.

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