Extralimitación de funciones que se da, con los miembros del Pacto Histórico y su propuesta de cambio, es la línea delgada que existe entre un gobierno democrático y una dictadura instaurada. Persecución, amedrantamiento y tortura psicológica es el extremo al que se puede llegar porque el poder se les subió a la cabeza. Uso, en beneficio propio, de los recursos públicos se volvió una costumbre en quienes decían defender los intereses de las clases populares, pero en ejercicio de su cargo no hacen sino asfixiarlos y dirigir todo en contra de ellos. Arrepentido está el pueblo en haber confiado en una propuesta de transformación que se quedó en el discurso y las promesas de campaña, programa gubernamental que cayó en más y peor de lo mismo que tanto criticó por años, viga en el ojo ajeno que ahora que está en el propio no se reconoce, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching, Andrés Barrios Rubio, en la columna de Alponiente.com que esta semana tituló «Apología a los valores invertidos» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio justificación al comportamiento de la jefe del gabinete de la Presidencia de la República, y otros funcionarios del gobierno del cambio, es la muestra de cómo se abusa del poder, y se vulnera el estado de derecho de los menos favorecidos, por parte de quienes en campaña juraron proteger a los “nadies”. Burla del debido proceso, encerrando y sometiendo a la prueba de polígrafo a una niñera en un sótano ubicado al frente de la Casa de Nariño, es el camino de una fuerza política que utiliza el poder para justificar cada uno de los errores que comete a diario. Argumentos de seguridad que se esgrimen, desde la presidencia, no pueden desviar la atención sobre lo que se teje detrás del gasto desbordado que tienen los funcionarios gubernamentales a todo nivel. Flaca memoria, de los colombianos, no permite atar cabos y encontrar el hilo conductor, y los puntos coincidentes, de las bolsas con fajos de billetes de su presidente en campaña, el morral con millones olvidado por Roy Barreras, los dólares incautados a Piedad Córdoba y ahora el maletín con dinero de Laura Sarabia.

Monólogo reiterado que se quiere camuflar como un linchamiento social, escarnio público, para acabar con una persona, sacarla del camino y pulverizar la propuesta del cambio. Métodos cuestionables, que se emplearon para humillar y atemorizar a la niñera del hijo de Laura Sarabia, son los mismos que se usan, y avalan, en asuntos de seguridad nacional, aquellos que se emplearon, y criticaron en su tiempo, contra agentes al margen de la ley en casos como la toma del Palacio de Justicia. Cohonestar con lo acaecido, abre camino a la tiranía, el hostigamiento, la tortura, y miles de delitos que en nada se distancian a lo que se atribuye al F2 en aquel suceso del 6 y 7 de noviembre de 1985.

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