La soledad del poder comienza a marcar la ruta de Gustavo Francisco Petro Urrego y la izquierda en su apuesta de Cambio en Colombia, distancia, grito de independencia, que fijan el Partido Verde y el Partido Liberal hace pensar que la ruta del 2024 será bien compleja para el gobierno en el legislativo. Reformas, que transitan el ambiente social, difícilmente lograrán su aprobación mientras se quieran imponer sin escuchar el discernimiento. Divergencias conceptuales e ideológicas de la derecha y el centro con la agenda del cambio polarizan al país, y atizan un entorno de crisis que se recrudece con la violencia, la inoperancia y la negligencia que acompañan al Pacto Histórico en el poder. Enmarañado será el camino si su mandatario sigue de espaldas a la nación y se niega a escuchar el grito desesperado de un pueblo que se ahoga en el hambre y la cada vez más compleja capacidad adquisitiva, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en AlPoniente.com que esta semana tituló «Cada vez más solo en el poder» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio pasan los días, corren las horas y crece la distancia de su presidente con las fuerzas que lo apoyaron en un primer momento. Ideología radical de la izquierda puso en jaque a los verdes, trajo la carta de giro a la independencia de los liberales y resta votos claves en el legislativo para que las reformas del cambio avancen libremente. Discurso de un socialismo progresista recalcitrante, que evidencia la ineptitud de una fuerza política para ejercer el poder, saca a flote la narrativa déspota encarnada en figuras como la de Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, Ministro de Salud y la Protección Social de Colombia, o infinidad de funcionarios, con mando medio, que buscan adoctrinar un pensamiento desde la imposición déspota de criterios. Decisión del constituyente primario en las urnas, el 19 de junio de 2022, paso a paso se desdibuja ante un gobierno que se escuda en el populismo para pasarse la ley por la faja.

Enormes desaciertos en seguridad, economía y salud no son reconocidos por su mandatario que cada día tiene un escándalo, peor que el anterior, y se hunde en el desesperado intento de mantener vigente un sistema político, y un modo de organización socioeconómica, al que solo le interesa incrementar las brechas sociales para sostener un modelo de igualdad basado en las necesidades de las clases populares. El creciente y constante grito de “¡Fuera Petro!”, que se toma los estadios y los diferentes actos públicos, paulatinamente va abriendo grietas entre la izquierda y las fuerzas políticas aliadas al Pacto Histórico. Los políticos, en sus cálculos electorales, abren los ojos y se están dando cuenta que el apoyo enceguecido al cambio, en el corto plazo, traerá un costo en las urnas en los comicios que están por venir.

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