Bien complicado se tiñe el panorama de Colombia en su ámbito político, económico y social, solución de una barita mágica complicada sería ver en cada una de las propuestas que están circulando en el ambiente del país. Disputa entre los extremos, de derecha e izquierda, están atizando la polarización de una población que necesita más soluciones que discusiones para atender los problemas mayores que están circundando. La división neurálgica de paramilitarismo, guerrilla, narcotráfico, es el eje del conflicto que en muchos años al interior del territorio ha producido las disputas entre caciques de uno y otro lado. Colombia requiere de una política social que impacte a una ciudadanía plagada de necesidades, el entorno lleva a pensar si se vive en “¿Realidad o ficción?” columna de opinión de Andrés Barrios Rubio en Pulzo.com que se amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio la incapacidad de desligarse de los odios y pasiones que circundan el ambiente social, producto de la polarización, plaga de estigmatizaciones y matoneo a Colombia. Inviabilidad de la crítica y el cuestionamiento, sin el riesgo de ser señalado, tiene bloqueado el libre transito de una opinión pública distante del bullying social que ejercen militantes políticos que se inclinan por disfrazar la realidad y desviar la atención de lo realmente coyuntural. División que se propaga desde las corrientes ideológicas, de extrema derecha e izquierda, frente a la implementación de los acuerdos de paz, y el cómo enfrentar la crisis económica que agudizó la pandemia, atomizan la urgente necesidad de unión al interior del colectivo social.

Bloqueo conceptual de quienes no se soportan a si mismos y hacen parte del paisaje lo oscuro de sus copartidarios, exaltan la podredumbre del contrario, clásica mezquindad de quienes se creen moralmente por encima de los demás y se sienten infalibles a la crítica y a las observaciones. Perjuicio grave para Colombia es vivir en un ambiente de corrupción que es secundado por inoperantes entes de control que son expertos en abrir investigaciones, pero tienen en su haber cero condenas. Justicia está alineada al escabroso actuar de los criminales, ecuanimidad amañada a las artimañas de lujosos abogados que con triquiñuelas constituyen a los victimarios en víctimas; engaño y deshonra a la profesión del derecho secundada por un periodismo al que le hace falta mayor autocrítica y menos prejuicios ideológicos.

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