Como se estaba esperando, desde hace algunos días, la tasa de infección y los índices de mortalidad comienzan a desbordar la capacidad de acción del sistema de salud colombiano; divergencias entre el gobierno central y los mandatarios locales atizan las diferencias ideológicas que conducen a la información confuza que trae la indisciplina del colectivo social. Más de 100 días de cuarentena no sirvieron para que el País se preparará para enfrentar el pico de la pandemia, los hechos indican que todo se quedó en buenas intensiones y palabrerías de caudillos a través de los medios de comunicación, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en Pulzo.com que tituló «Se les dijo, se les advirtió y…«, que amplía en el podcast «Panorama Digital».
Para el PhD. Barrios Rubio confrontaciones ideológicas, ansias de protagonismo, disputas de egos llevaron a desperdiciar el sacrificio social de la cuarentena; el tiempo ganado no es coherente con la adecuación de los hospitales y clínicas para hacer frente a la emergencia. Cortinas de humo que salen de manera escalonada desde el Gobierno Nacional, las Administraciones Locales, la Policía, el Ejercito, los Entes de Control, el Congreso, los Concejos Municipales, y demás organismos, nublan algunos progresos tangibles en la preparación del país para atender el pico de la pandemia, pues ninguna medida evita el contagio per se. Mientras aparece una vacuna, es clave robustecer el sistema de salud antes de pensar en la apertura de todas las actividades económicas de Colombia.
Acciones testarudas del gobierno, sumadas a la indisciplina social, hacen aún más complejo el panorama, los comportamientos ciudadanos emplazan a tomar medidas circunstanciales y de responsabilidad por parte de todos para frenar los contagios en el país. Actitudes indolentes y enceguecidas aclaman el fomentar la cultura ciudadana que conlleve a rutinas ajustadas a una nueva cotidianidad, transito restringido a lo estrictamente necesario, uso de tapabocas, distanciamiento físico, entre otros factores que deben ser asimilados e incorporados por el colectivo para ser implementados en cada una de sus acciones diarias; ya lo dice el adagio popular que delinea perfectamente que la seguridad mató a la confianza.