Las inconsistencias del gobierno del cambio son cada vez más evidentes como resultado de la implosión dentro de la izquierda. Difícil resulta tratar de tapar con un dedo que Gustavo Francisco Petro Urrego está afrontando las consecuencias de nombrar activistas en cargos técnicos. Quienes pretenden manejar la salud y las pensiones de los colombianos, y abanderan el progresismo socialista y el concepto de inversión forzosa para apoderarse de los ahorros de los ciudadanos, están quedando en ridículo. El Pacto Histórico se constituye en una corriente política que impide el crecimiento del sector energético y minero, lo que obliga a importar gas y ahora gasolina de Venezuela. Una alternativa transformadora que busca prolongar su mandato por cuatro años o más, pero que aún no demuestra la capacidad de gestión requerida, instancia política, económica y social que presenta un presupuesto desfinanciado y proponen nuevas reformas tributarias, que a la postre se traducirán en una distribución desigual de los recursos que impactará negativamente la calidad de vida de los colombianos. Esto es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en AlPoniente.com que esta semana tituló «Evidencias del cambio progresista» y amplía en el podcast «Panorama Digital».
Para el PhD. Barrios Rubio en menos tiempo del previsto, Colombia se enfrenta a importantes retos. Hay escasez de combustible para aviones, reservas de gas agotadas y un proceso cada vez más complejo para la expedición de pasaportes. Además, hay una falta de acceso a medicamentos esenciales y un deterioro de la seguridad. La igualdad prometida por su presidente se está dando en la miseria por un gobierno poco transparente, que aún tiene el respaldo de algunos que no dimensionan por lo que votaron. Los opositores al gobierno del cambio han presentado argumentos bien razonados para rebatir los planteamientos de Gustavo Francisco Petro Urrego. También han destacado que la conciencia social que suele atribuirse a la izquierda no va más allá de la retórica populista que rodea la figura de su mandatario. Los dos años de la actual administración han proporcionado suficientes evidencias para concluir que el Pacto Histórico no está a la altura de las circunstancias.
El país se enfrenta a retos cada vez mayores y lidia con una omnipresente cultura de la corrupción. Hay una falta de coherencia en la ideología de la izquierda colombiana, y la crisis es ahora evidente. Intentan presentarlo como un lloriqueo de la derecha, pero es evidente que la escasez de combustible que afecta a las aerolíneas no puede descartarse como un incidente aislado. En lugar de centrarse en las supuestas irregularidades de Reficar, es imperativo examinar por qué la Aerocivil ya ha permitido a las aerolíneas cancelar vuelos y Ecopetrol planea importar 100.000 barriles, a pesar de las garantías de su dignatario y sus partidarios de que todo está bajo control. La materialización del cambio prometido indica que se ha llegado al peor escenario posible y que la situación es ahora la más adversa. El gobierno actual de Colombia se percibe como ineficaz, y es difícil identificar algún aspecto positivo.