Cada vez se encuentra más lejos Gustavo Francisco Petro Urrego del pueblo que lo eligió, ventaja que alcanzó con el inconformismo de los colombianos ahora se revierte y le cobra que mucho habló y poco es lo que se ejecuta en el gobierno del cambio. Giro a la derecha, que ya se empieza a configurar en Latinoamérica, atemoriza a las fuerzas de izquierda que no lograron pasar del discurso progresista a la acción, transformación del mundo para reivindicar a los nadies y brindar la tan anhelada igualdad. Gritos de ¡Fuera Petro! que se vuelven constantes en el ambiente nacional traen en el análisis un trasfondo, que supera la victimización que quieren constituir en Antonella Petro, y llama a preguntar si los oídos sordos del Pacto Histórico podrán más que las evidencias que dejaron los resultados de las elecciones del mes de octubre, que ya pintan un nuevo mapa político en Colombia, es lo que afirma el periodista-investigación-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en AlPoniente.com que esta semana tituló «¡Fuera Petro!» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio corito, que se toma diversos actos públicos, es la expresión colectiva, de un amplio sector ciudadano, que se extiende como un clamor social contra un personaje peligroso, profundamente resentido, testarudamente incompetente, agresivo con el que osa pensar diferente, y quien demuestra que la ignorancia es atrevida. Desaprobación social que persigue a Gustavo Francisco Petro Urrego ya está en un índice del 66%, como lo indicó el último “Opinómetro” de Datexco solo el 26% persiste en la aprobación de quien dice liderar un pacto histórico por Colombia. Victimización que quieren encarnar en la figura de una menor de edad, la hija de su presidente, es la estrategia oscura de una izquierda política que es experta en tirar la piedra para ver a quién le cae. Necesario es dejar de llorar y que su mandatario reconozca que le quedó grande gobernar a Colombia, día a día la crisis se agudiza ante la negligencia, la mentira y el oportunismo de un Sensey que delira contra la extrema derecha y un sistema neoliberal que según él ya no tiene una propuesta que responda a los problemas actuales de la humanidad.

Importante es que su dignatario entienda que cada vez son más los que creen algo diferente, y que en el país son muchos los que opinan que la propuesta de cambio representa una amenaza que destruye la economía, desestabiliza y fomenta la violencia desde pactos non santos con grupos criminales, terroristas y narcoguerrilleros. Pregunta que ronda, por estos días, a la sociedad latinoamericana es si las propuestas y decisiones incoherentes de los burgomaestres de izquierda, la una cada vez más nefasta que la anterior, son la consecuencia de un verdadero interés, acabar con la democracia y el futuro económico de la región. Entrega de la seguridad de la nación a la guerrilla, que hizo Gustavo Francisco Petro Urrego, no es menos grave que la intención que ahora tiene de entregar Ecopetrol, empresa líder e insignia de los colombianos, a Venezuela.

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