Carrera por la presidencia de Colombia entra en su recta final, cuestionamientos a las corrientes de izquierda, centro y derecha, atomizan una campaña que llama a los colombianos a no perder la memoria y recordar lo que ha sido este último cuatreño. Gobierno de Iván Duque Márquez tiene serios cuestionamientos, pero también múltiples inconvenientes que tuvo que sortear para llevar una nueva realidad a nivel nacional e internacional. Deudas pendientes que han quedado en el partidor deberán ser asumidas por quien llegue a la Casa de Nariño, un gobierno está diseñado no solo para quien está a favor de ese candidato, son muchos los puntos por atender en el entorno político, económico y social en una nación que llama a un giro en la forma de hacer política, un cambio en la forma de concebir a Colombia, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «El poder… ¿Para qué?» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio la carrera por la presidencia evidencia que muchos son los candidatos, múltiples son las promesas, pero en el fondo todos apuestan por seguir en las mismas.Como cada cuatro años inició la carrera por conquistar el poder y llegar a la Casa de Nariño a regir los destinos de los colombianos, recorrido que invita a hacer memoria y revisar el mandato del actual Presidente, su antes y su desarrollo, para sacar conclusiones, no seguir tragando entero, y romper con un sofisma en el que mucho se promete y nada se cumple.

Ambiente de polarización marca la crisis política más profunda de la historia democrática de la nación, cuatrienio que está próximo a finalizar tuvo que hacer frente a una compleja agenda de problemas económicos y sociales que dejaron en evidencia la falta de preparación y experiencia de un novel político como Iván Duque Márquez que sucumbió ante las dificultades y quedó debiendo muchas de las promesas que lo acompañaron a lo largo de su campaña. El entorno político del país denota múltiples acciones y deudas que ahora pasan su factura al gobierno de Iván Duque Márquez, presidente colombiano que cargó sobre sus hombros la inexperiencia en cargos públicos y el delinear una importante apuesta de buscar acuerdos sin dar a cambio la “mermelada”, las cuotas políticas o el clientelismo de sus antecesores. Desfachatez sin velos es la que acompaña a candidatos que prometen, prometen y prometen, pero saben que esas promesas nunca se van a cumplir así ganen las elecciones. Incumplimiento de acuerdos es lo que ha generado más violencia, miseria, desempleo y abandono hacia un pueblo que reclama oportunidades.

Lea la columna completa acá.

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