En el corto plazo Colombia comienza a sufrir las consecuencias de haber tomado una pésima decisión en las elecciones presidenciales, gobierno comandado por la izquierda naufraga en un mar de contradicciones y disputas internas que dejan en evidencia que se aproxima una crisis de ondas proporciones que impactará en la economía de la nación. Señalamientos de enemigos internos son la gota que comienza a atizar los nervios de quienes aún tenían esperanza de cambio sustentado en las promesas que se vendieron en campaña, a sabiendas de que no se cumpliría y que directa o indirectamente el peso de la mala gestión recaería sobre los nadies. Socialismo progresista que idealizó un giro de 180º se diluye en manos de quienes son muy buenos para la crítica, pero no para gobernar, dirigentes políticos que olvidan que ya no están en campaña y llegó el momento de ejercer el poder, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «Enemigo interno» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio indirecta de su presidente, con destinatario conocido, denota el desespero que le asiste ante todo aquello que entorpece el llevar a cabo sus alucinantes propuestas. Pronunciamiento de su mandatario en Caldono-Cauca hablando de un “enemigo interno” del estado que trunca los cambios planteados por el gobierno del Pacto Histórico, indican que se empiezan a presentar grietas en el equipo ministerial y que el malestar de Petro Urrego va más allá del desespero que producen la burocracia y el conjunto de normas y creencias establecidas en el ejercicio democrático colombiano. Aversión, que manifiestan desde la izquierda, contra personas e instituciones es la forma solapada de delinear, desde el fuero presidencial, que les molesta la constitución y las normas actuales, entorno desde el que se percibe que en el corto plazo se viene un intento inminente de proponer una constituyente.

Problema de su presidente es que su gobierno está plagado de enemigos declarados, camuflados y esos que fingen ser amigos, esfera de mentiras llena de argumentos para defender sus propias conveniencias. Veneno del socialismo que pretende acabar todo lo construido en Colombia es el que impone como un propósito empobrecer a todos, a través de una reforma hiperinflacionaria, para equipararlos con el pueblo. El que promedia por abajo tiene por capricho destruir la economía en vez de crecerla, hecatombe del mercado de capitales, en retaliación contra la clase media y el empresariado, para premiar a los actores terroristas que son protagonistas de la paz total. Testaruda obstinación de acabar con el esfuerzo individual y la propiedad privada es el reflejo de la necedad, el orgullo y las codicias de una casta política que todo lo quiere arruinar.

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