Los socialistas siempre han prometido el paraíso en la tierra, pero terminan llevando a sus pueblos al infierno. Cambio a cualquier costo que promete y ejecuta su presidente, Gustavo Francisco Petro Urrego, ya empieza a demostrar que el sistema que tanto se combate es, con todas sus fallas, uno de los más estables en el mundo. La izquierda con su hambre de poder, y de dinero, arrastra al abismo el futuro de los colombianos que, a consecuencia de la pésima decisión de 11.3 millones de electores, viven la consecuencia de haber llevado al poder a una casta generadora de miseria, pobreza y decrecimiento. Escándalo que se desató en los últimos días a consecuencia de lo denunciado por la exesposa de Nicolás Petro denota que se cayó en las manos de quienes solo saben robar, ser corruptos, bandidos, y mentirosos, clan de bandidos que reúnen los requisitos para actuar como gestores de paz, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en AlPoniente.com que esta semana tituló «Las malas compañías de Gustavo» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio nexos familiares, políticos y sindicales atomizan la propuesta de cambio de su presidente y devela la ambición desmedida de activistas que abre, ante los ojos de los colombianos, los verdaderos propósitos del socialismo progresista en el poder. El corto plazo ha sido más que suficiente para destapar, desnudar y demostrar el oscuro entorno que circunda al Pacto Histórico que se constituyó por Colombia. Millennials y demás fanáticos cegados, por la ideología de izquierda, comienzan a observar la punta de un iceberg en el que se empodera la familia de un líder progresista, con ideas socialistas, para que se enriquezcan aprovechando el momento y delineen el cómo se mantendrán en las posiciones de poder. Nepotismo y prácticas clientelistas que si se revisan con detenimiento en nada se distancian con lo acaecido con la hija de Hugo Chávez Frías en Venezuela, o las movidas maestras de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, sin ir muy lejos y por solo mencionar algunos casos.

Daño innegable a la estabilidad democrática del país que se desmorona con actuaciones que son justo todo lo contrario a lo que los colombianos esperaban del gobierno del cambio para “vivir sabrosito”. Capacidad de engaño y manipulación que acompaña a su mandatario trae a la memoria múltiples actos en los que ha creado y usado Fake News para saltarse las líneas éticas y normalizar todo lo contrario al correcto proceder. Memoria cortoplacista, mal generalizado de la sociedad colombiana, dejó en el olvido la transgresión moral de Gustavo Francisco Petro Urrego y Sebastián Guanumen, actual cónsul en Chile, para acabar con el honor del candidato contradictor y vender ilusiones de transformación política en Colombia.

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