Se les dijo, se les advirtió, se les insinuó y no hicieron caso, grave crisis que afronta el sistema de salud colombiano, por estos días, es consecuencia del pésimo comportamiento ciudadano que se vio a lo largo de la Semana Santa; aglomeraciones y procesiones ligadas a los actos litúrgicos son grave consecuencia de lo que hoy se ve, pero también lo parranda santa, fiesta, holgorio, playa y todo lo que quisieron hacer irresponsables que no entendieron que este 2021 todavía es de sumo cuidado. Llego la vacunación, pero hay serios problemas desde el ente gubernamental para cumplir con los planes que se ha trazado, graves inconvenientes que tienen consecuencia en ese autocuidado que se deben conservar de cara al futuro; ahora lo importantes es tener claro qué hacer, cómo hacerlo, y cómo atajar la llegada a cada uno de los hogares y no estar a la espera de una cama UCI como hoy se encuentran miles de jóvenes colombianos que quisieron retar la suerte, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «¡Cero coherencia!» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio la insensatez del ente gubernamental, sumada a la sordidez de un alto porcentaje del colectivo social, son el detonante de la crisis que acompañará el tercer pico pandémico. Calvario ciudadano, latente en la crisis económica, los índices de desempleo, la desatención estatal, la violencia, la inseguridad y demás acontecimientos que se atizan con nuevos confinamientos y restricciones generales, va al vaivén de las diatribas ideológicas que abren el partidor electoral de 2.022.

Bomba de tiempo a punto de estallar con la anuencia del gobierno nacional y las administraciones locales, que hacen gala de la negligencia gestora para atender las necesidades de la población, se complejiza con la actitud comportamental de las personas que no se corresponde con lo que ya se veía venir antes de Semana Santa; infantil indisciplina que ya tiene su coletazo en las cifras de congio, el número de ciudadanos fallecidos y las medidas que, por impopulares que sean, se deben tomar para atajar el caos que está por llegar. No hay peor ciego que el que no quiere ver, adagio popular que se adapta perfectamente a la desconexión del presidente, gobernadores y alcaldes, con lo que a diario se ve en las calles de cada una de las poblaciones colombianas; ente oficial, enceguecido por la reactivación económica, es incapaz de comprender que laxitud en la autoridad, para hacer cumplir las normas, es lo que los pone a lidiar, a diario, con la Covid–19 por la irresponsabilidad, ignorancia y relajamiento de la gente.

Lea la columna completa acá.

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