Intolerancia se toma al colectivo social, escenario público y privado sumerge en la convergencia de izquierda y derecha, ahora el centro también entra a jugar, una polarización ideológica que se lleva a hechos de acción que rayan la violencia, la incomprensión, entre unos y otros, el no reconocerse, admitirse y formar un núcleo social de progreso, de cara a futuro, desde las diferencias que tienen unos y otros. Modelo de país, una construcción de nación, ceñida a las características del entorno que se está viviendo, necesidad de encontrar el punto medio para poder llevar a solución efectiva y eficaz lo que necesita cada uno de los colombianos, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio en la columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre» y amplía en el podcast Panorama Digital.
Para el PhD. Barrios Rubio la polarización recalcitrante, que cada día se solidifica en el pensamiento del colectivo ciudadano, raya la doble moral comportamental en el profundo mar de la intolerancia. Pésima hoja de ruta tiene Colombia a mano de los extremistas de derecha e izquierda, o incluso adalides de centro, que fungen como dueños de la moral, la ética y las buenas costumbres; insólitos personajes incapaces de reconocer y respetar el pensamiento del otro, comprender que el mundo tiene matices, y aceptar la crítica que se les hace con argumentos.
Ciudadanos del común, con múltiples virtudes y miles de defectos, sacan a flote su tinte mesiánico y dicen buscar la igualdad, pero en el fondo quieren amedrentar y eliminar al otro. Proyecto de país que distante está de la decencia y asume como propia la lucha por estigmatizar a quienes, desde la libertad de expresión, tienen un concepto opuesto. Exaltación de derechos llevada a la calle desde el inconformismo poblacional, miopía política que veta sectores sociales y sin el menor sonrojo persigue a quien se opone a sus planes; incoherencia de pensamiento y acción que en disconformidad al pacto histórico abierto, incluyente y amplio que promulgan, viola derechos humanos, infiltra estamentos, genera daños y reprime a las personas.