Hace un año sindicatos, colectivos estudiantiles y culturales, y un sin número de agrupaciones más, se tomaron las calles colombianas, protesta social que atizó el inconformismo frente al gobierno y las políticas que trae el país por muchos años. Manifestación que se desbordó de los límites y confrontó al estamento social los día 21 de los meses siguientes, sin embargo, hoy en día se hace un balance y se genera una gran pregunta ¿dónde ha quedado la propuesta política? ¿Dónde está la solución, la construcción, a lo que se denunciaba y se pedía se modificara? No es solo salir a la calle y mostrar inconformismo, sino demostrar cómo se pueden atender cada una de estas solicitudes. Lo que pasó hace un año llama a hacer una reflexión y recoger experiencias para plantear un derrotero político de cara al futuro, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching digital, Andrés Barrios Rubio en su columna de Pulzo.com que esta semana tituló «Inconformismo del 21» y amplía en el podcast «Panorama Digital».
El 21 parece ser el número de agüero para la indignación social llevada a la calle, se cumple un año de la protesta del 21N y poco se ha avanzado en el propósito esgrimido. Realidad de lo acontecido en noviembre de 2.019, y los meses posteriores en su día 21, poco ha dejado para la construcción política y social de Colombia; lo que se quiso emular de Chile, Ecuador y Bolivia no pasó de evidenciar una compleja situación social latinoamericana que rayó las vías de hecho y confrontó el “statu quo” del estamento gubernamental.
Organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, artísticas, entre otras, siguen cargando con profundos inconformismos, fundamentados o infundados, en torno a una reforma pensional y laboral, la falta de recursos para la educación, el establecimiento de una renta básica, el asesinato de indígenas, excombatientes y líderes sociales, la implementación de los acuerdos de La Habana, la violencia de género, entre otros factores. Ideología de confrontación, desde el delirio de persecución, atiza la polarización y carencia de imparcialidad y objetividad del colectivo protestante; cadenas de “fake news” en las redes sociales y las plataformas de comunicación interpersonal, como WhatsApp, no son el camino para conquistar el derrotero político que deben estructurar alejados de los intereses caudillistas de humanistas, glaucos, líderes alternativos y social demócratas que hoy están en franca decadencia.