Esta semana en la columna titulada «Del Sagrado Corazón a la santa corrupción» Andrés Barrios Rubio, Director del Departamento de Comunicación Social y Cinematografía de la Utadeo, señala que es importante replantear las bases éticas y de comportamiento de los colombianos. Los hechos del entramado político, económico, judicial y social nacional dejan en evidencia que hemos naturalizado la corrupción.
Para Barrios Rubio pasó desapercibido para todos que se reportara que en los dos últimos años el país ha perdido 17 billones de pesos en dos años en temas conexos a la corrupción. Colombia no muestra resultados efectivos contra este flagelo porque parecen existir intereses particulares por ocultar información y bloquear o ralentizar la acción del aparato judicial.
Iceberg que en su punta vergonzante que denota un micro–ejercicio de “todo vale” distante de componentes éticos, valores y principios morales. Es momento de repensar la educación superior, el componente ético es fundamental en la formación de los profesionales de nuestro país. La educación básica y secundaria deben retomar ejes formativos de cultura, urbanidad e historia, componentes que convergen con los valores del hogar que constituyen la identidad de un ser que se integra a un componente social.