En el artículo “Oposición en Colombia sinónimo de… ¿inocencia, astucia, intransigencia o victimización?” publicado por el portal Pulzo.com, Andrés Barrios Rubio, director del Departamento de Comunicación Social y Cinematografía de Utadeo, señala que si bien es cierto que el Estatuto de la Oposición brindó algunos derechos a las organizaciones políticas independientes, también es cierto que sus acciones deben estar ajustadas a la ley y cumplir con los lineamientos de la democracia en nuestro país.
Para Barrios Rubio la democracia, en toda la extensión de la palabra, legitima el derecho a pensar y opinar de forma diferente sin llegar a la estigmatización, sin embargo, no se puede pasar de lado situaciones como las que rodean las destituciones de Antanas Mockus y Ángela María Robledo. Es claro que Antana Mockus se ha constituido como una figura de ejemplo ciudadano y transparencia, pero no es menos cierta la aseveración del vocablo latino “Dura lex, sed lex”, dura es la ley, pero es la ley; falla de cálculo táctico que se complementa con un segundo alfil de la oposición representado en Ángela María Robledo, importante actor y estratega de la izquierda colombiana que incurrió en doble militancia; circunstancia que nuevamente nos traslada al vocablo latino “ignorantia juris non excusat o ignorantia legis neminem excusat”, el desconocimiento o ignorancia de la ley no exime del cumplimiento de esta.
Es claro que nos encontramos en un punto neurálgico de nuestra historia, apostamos por dejar atrás 70 años de confrontaciones armadas con la guerrilla y lo hicimos a través de un proceso de paz que no nos satisface a todos. No hay acuerdo perfecto, pero de las divergencias podemos construir el camino que nos conduzca a la armonía de una democracia que tiene diferentes voces y enfoques para afrontar los problemas.