Pronunciamiento de Álvaro Uribe Vélez, la Minga Indígena, dicidencias del Partido Liberal, Cambio Radical y la U, que ahora fungen como social demócratas, atizan el ambiente político del País; propuesta de un Referendum, una Constituyente o un trámite legislativo de autoreforma al interior del Congreso carece de la voluntad política de quienes no logran conexión con las necesidades del pueblo que los elige. Punto de coyuntura en el que quedan 22 meses de Gobierno para concentrar la lectura de Colombia, revertir la crisis de la pandemia, y fijar un derrotero a corto, mediano y largo plazo; panorama bastante complejo en el cual hay muchos puntos que entrar ha analizar y discutir frente a la viabilidad de una iniciativa que no cambiará a la clase política de la nación, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching, Andrés Barrios Rubio, en su columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «Dedo en la llaga que escalfa aspiraciones electorales» y amplía en el podcast Panorama Digital.

Secreto a voces es que un amplio porcentaje de los ciudadanos están ávidos de un mecanismo que permita ajustar a la realidad el acuerdo de paz, ciegue los poderes plenipotenciarios de la JEP, atienda el anquilosamiento del legislativo y tome con pinzas la metempsicosis política y jurídica que truncan una construcción de futuro apaciguado en la Nación. Más que ahondar en la polarización del País, el terremoto que significa la propuesta de transformación siembra incógnitas sobre la idoneidad de la clase política para auto-reformarse.

Violación de la voluntad popular quedó plasmada en el plebiscito por la paz del 2 de octubre de 2.016 y el conejo que se le hizo a la victoria del ¡No! en las urnas, pero no es de menor calado lo complejo que resulta el impulsar reformas constitucionales que alcancen el umbral previsto por la carta magna; voluntad legislativa para sacar avante iniciativas de interés poblacional tiene fuertes antecedentes en la consulta anticorrupción y demás alternativas que se engavetan en el trámite al interior del parlamento. Peligro de la proposición está en los oscuros intereses que acompañan a quienes torpedean el sistema desde principios y propósitos humanistas o fungen como líderes alternativos.

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