Fácil fue criticar, pero bien complejo le ha resultado gobernar a la izquierda colombiana, corrupción que tanto se señaló, clientelismo parlamentario que se repudió a más no poder es el que ahora aplican para Pazar a “pupitrazo” limpio una reforma tributaria que traerá miles de complejidades a la situación económica de la nación. La inversión se aleja ante las incoherencias de un gobierno de cambio, el empleo está colapsado, la inflación está disparada a más no poder, ni qué decir de la violencia que se desata con una justicia a propia mano recuperando tierras y tratando de quitar, o por lo menos igualar, lo que tiene la clase trabajadora y quienes se han dedicado a vivir de lo que le puede proporcionar el estado. Se está al frente de un entorno de izquierda progresista que empieza a hacer agua, a dejar serias incógnitas en quienes los apoyaban irrestrictamente, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en Pulzo.com que esta semana tituló «Difícil es gobernar» y amplía en el podcast «Panorama Digital».
Para el PhD. Barrios Rubio complejo ha resultado para la izquierda asumir el poder, pasar de la crítica a responder con hechos lo que pregonaron en cuatro años y auguraron en campaña. Buen manejo de los recursos públicos, alejados de ser convertidos en un botín de los políticos corruptos, era el primer y gran reto de su mandatario y el Pacto Histórico al asumir la presidencia. Primeras acciones del gobierno del cambio denotan que la ilusión de vivir sabrosito, narrativa de la campaña electoral, no pasa de ser una retórica de mezquinos sujetos irracionales que en cada paso que dan esgrimen comportamientos de arrogancia, revanchismo, inexperiencia, e improvisación propia de quien no asume su responsabilidad y solo sabe ver el espejo retrovisor para escudar su incumplimiento.
Maquiavélico proceder de Gustavo Francisco Petro Urrego, su gabinete, y el sanedrín legislativo, decanta que estrategia del saboteo que captó la atención de miles de incautos, difuso tiene el momento de conseguir que absolutamente todos los actores sociales se identifiquen con una propuesta política que de cara al mundo dice garantizar la vida e integridad de los ciudadanos, pero en el fondo configura un escenario de impunidad para los criminales. Corrupción, violencia, desigualdad, hambre y atraso que se prometió combatir, con la llegada de una izquierda progresista al poder, va en contravía de lo que se observa en los primeros días de su presidente en la Casa de Nariño.