Lo que se vislumbra de cara a este 20 de julio preocupa en las instancias políticas y sociales colombianas, volver a las calles con la protesta ciudadana desbordada es preocupante para un sistema económico que no ha encontrado el camino a la reactivación, un empleo que está preocupando por los índices que maneja a lo largo del 2021, ni qué decir de la capacidad adquisitiva que tienen los colombianos, y la reactivación de la industria que no ha logrado un punto de equilibrio. Más que sucumbir en la protesta social, e interés mezquino orquestado por la izquierda colombiana, lo que se necesita es unirse y trabajar como país la concepción de futuro, respetando las diferencias y entendiendo el entorno de una nación que debe reinventarse y reacomodarse a las nuevas circunstancias de una normalidad post–pandemia, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de Pulzo.com que esta semana tituló «El florero de Llorente» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio llega el 20 de julio y más que un grito de independencia lo que hay en el ambiente social es una tensión de zozobra por lo que está por venir comandado por un pirómano. Anuncio de nuevas protestas y bloqueos, programados para la próxima semana, por parte de quienes apostaron por destruir el país en un afán confeso para llegar al poder, pone en jaque a una débil economía en proceso de reactivación, tras el prolongado tercer pico de la pandemia, al reactivar un estallido social que propicia un incremento en las tazas de desempleo y la pobreza.

Siniestro personaje, que se sueña presidente, secundado por honorables patrocinadores de delincuentes, soterradamente impone una doble agenda política y social con infinidad de fisuras y escasos puntos de unión; dietario temático y conceptual que aporrea por un lado y pide unidad por el otro. Belicosidad llevada a la calle, acciones de hecho que exigen toda la firmeza de los gobernantes, y la fuerza pública, para garantizar las oportunidades que reclaman millones de colombianos. Espectro ideológico denota la incapacidad, de quienes ahora aspiran a la primera magistratura, para articular un proyecto y transformar un sistema político, inepto, carente de representatividad frente a los intereses del colectivo social.

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