Libre derecho a la protesta no puede transgredir los derechos fundamentales de quienes están al margen de la misma, encampuchados que salen a vandalizar la ciudad, alterar el orden público, ahora fungen de corderos manzos y se revictimizan frente a lo que ocurre cuando la fuerza pública hace uso de sus estrategias para retomar el orden que debe primar en cada uno de los escenarios. Entorno que llama a cuestionar hasta dónde van los límites de la protesta ciudadana, el qué están haciendo las autoridades de alcaldía, secretarías y demás estamentos llamados a conservar la estabilidad, un punto donde se pregunta si hay torpeza o exceso de autoridad por parte de la mandataria capitalina, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching digital, Andrés Barrios Rubio en la columna de Pulzo.com que tituló «¿Torpeza o abuso de autoridad?» y amplía en el podcast «Panorama Digital».
Para el PhD. Barrios Rubio una vez más la fuerza pública queda en el ojo del huracán por hechos conexos a la protesta social y el control de la extralimitación poblacional en medio de las marchas. Promulgado protocolo de la protesta social, que anunció con gran relevancia la primera autoridad de la capital en 2.020, deja más dudas, incógnitas y vacíos que certezas y éxito en la forma de hacer frente al descontento poblacional que se hace presente en las calles de Bogotá. Cabeza fría, propia de la distancia de los acontecimientos, exalta una serie de preguntas que no encuentran respuesta y están distantes a la coherencia del libre derecho a la manifestación pública.
Señalamiento mediático y social de la alcaldesa a la Policía Nacional, ligado al populismo propio de la mandataria, es una evidencia más del irrespeto al debido proceso y la anuencia política de la izquierda colombiana con la protección a encapuchados que incitan a la violencia y la destrucción de los bienes públicos y privados. Laxitud administrativa del gabinete Distrital para hacer frente a la protesta, y asumir responsabilidades por las decisiones que se deben tomar al calor de los actos, busca desviar la atención del colectivo social enlodando la imagen institucional de la Policía.