Ajedrez político en todo su esplendor es el que se está viviendo en el mundo y en Colombia, lo que pasó en Estados Unidos frente a las elecciones presidenciales y la destitución, indignidad para ejercer el cargo, declarada por el Congreso al presidente peruano, atiza lo que está pasando en Bogotá, Medellín y Cartagena frente a la revocatoria que se propone de alcaldes en este momento. No han pasado 11 meses de la posesión y, en menos de un año de gobierno, ya hay muchos con la intención de complicar y, por qué no, querer obstaculizar el desarrollo de las políticas locales. Es indispensable tener en cuenta que, si bien hay un plan programático que cumplir, también existe una pandemia que complejizó y cambió todo lo que estaba diametralmente planeado para la ejecución en este tiempo, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching digital, Andrés Barrios Rubio en la columna de Pulzo.com que tituló «Democracia en jaque» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Estrategia de emular lo malo e indeseable de la democracia, en la esfera global, parece ser el derrotero político que se impondrá de cara a profundizar la polarización en el ámbito nacional. Derecho de control ciudadano, sustentado en la Ley 134 de 1.994 y la Ley 741 de 2.002, pierde todo su efecto al convertirse en ideario de reaccionarios políticos que, desde la mediocridad, son incapaces de asumir su derrota en las urnas. Revocatoria del mandato, antes que una pataleta de ahogado o moda como se percibe en los casos de Bogotá, Medellín y Cartagena, es un principio político sensato que tiene el ciudadano para confrontar a alcaldes y gobernadores incapaces de asumir su mandato dando cumplimiento a un programa de gobierno sufragado por el constituyente primario.

Odio de clases, divergencias ideológicas, colman la agenda social desde el amarillismo como instrumento de campaña electoral populista; uso y apropiación estratégico de los medios periodísticos como caja de resonancia que alimenta la llama de inconformismo que aflora al interior del colectivo. Promover revocatorias, en este momento, atenta contra la estabilidad política, económica y ciudadana que se requiere para asumir una nueva normalidad y reconstruir el país desde el caos que deja la pandemia. Complejo ha sido ejercer el poder en un año en el que las circunstancias han impedido el cumplimiento de propuestas y atizan las necesidades de empleo, alimento, vivienda y el suplir primario de las familias colombianas.

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