Se cumplen 763 días de Iván Duque Márquez en la Casa de Nariño, dos años de ruta de gobierno que tuvieron un punto de quiebre neurálgico en el mes de marzo de 2.020; la pandemia cambió la agenda de estado y también fijó un nuevo mapa social para lo que será la reconstrucción de Colombia en el post-Covid-19. Se vislumbran, en el horizonte, dos años para romper la polarización, atender aquello que se dejó pendiente antes del aislamiento y el cómo se va a estructurar una nueva Colombia de cara al futuro; nueva realidad, nueva coyuntura, que pide no decirse mentiras y mucho menos creerlas frente a lo que realmente se vive al interior del colectivo nacional, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de Pulzo.com que ha titulado “Hoja de ruta social colombiana” y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio, la polarización ideológica que aflora en el escenario político, económico, jurídico y social fragmenta la visión del País y la construcción de realidad en el imaginario colectivo; es claro, que los resultados del plan de gobierno no son tan buenos como los quiere hacer ver la administración Duque Márquez, pero tampoco son tan malos como los delinea la oposición. Inexperiencia gubernamental plaga de errores tácticos y procedimentales el accionar del Estado, selección del equipo directivo es uno de los graves yerros de un novel político que ahora debe enfrentar una de las peores crisis económicas y sociales mundiales y que se atiza con el contexto histórico de Colombia y su devenir republicano.

La reconstrucción social, nueva cotidianidad que se debe asumir en medio de la pandemia, obliga a poner los pies en la tierra, hacer un balance; actuar táctico que con el pasar del tiempo permite denotar qué se ha hecho bien y qué necesita ser repensado, reestructuración del mapa operativo y metodológico de cara al futuro. Espinoso tramo plagado de intrigas, falsas acusaciones e improperios que atomizan el horizonte social de un pueblo que clama unificar esfuerzos, consolidar mayorías, para sacar avante los proyectos que la nación requiere; astucia del jugador de póker, inteligencia de ajedrecista y sagacidad directiva son más que necesarias para implementar las reformas que se avecinan en cada uno se los sectores del entramado colombiano.

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