Muerte de Piedad Esneda Córdoba Ruíz despierta múltiples sentimientos entre los colombianos, divergentes sensaciones marcan el significado de una dirigente política que se fue con mucho por contar. Versión de los hechos desde la óptica de la ex-senadora antioqueña eran fundamentales no solo para la reconstrucción real del conflicto, sino para sanar las divergentes heridas que quedan dentro de las víctimas. Su desempeño como intermediaria entre secuestradores y familias, su amistad con líderes comunistas del continente y narcotraficantes le dieron un mínimo poder. El nombre y la figura de esta militante del Pacto Histórico simboliza todo lo malo que gravita sobre el progresismo, y que su mandatario la magnifique es una burla para quienes no desconocen que ella tenía tentáculos que le permitieron llevar la burocracia a su favor, es lo que dijo el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio en la columna de opinión en AlPoniente.com que esta semana tituló «¡Canonización para Piedad!» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio no hay muerto malo, pero tampoco se puede caer en la típica memoria cortoplacista del colombiano y olvidar quién fue verdaderamente Piedad Esneda Córdoba Ruíz. Los anales de la historia dirán que a quien quieren santificar, desde la izquierda, se fue a la tumba con mucho por contar a la justicia y debiendo la verdad al país. Nadie se alegra por la muerte o la desgracia de otros. Respeto con los familiares, amigos y miembros de la UTL de la ex-senadora del Pacto Histórico, Piedad Esneda Córdoba Ruíz, no puede tapar con un dedo que, en la vida política, y social, la antioqueña tuvo muchos claroscuros. Luto que profesa un sector de la nación raya al extremo en la sensibilidad, vende la imagen combativa de la difunta, exalta su valor civil, pero omite el aciago legado que ella deja al país.

Sus nexos con el régimen de los Castro en Cuba, la narco dictadura de Venezuela, o el nefasto “pacto de la Picota” jamás podrán borrar que el nombre de esta funcionaria pública estuvo ligado a negociaciones por debajo de la mesa con grupos delincuentes. La figura de la ex-senadora fue salpicada en los secuestros que terminaron con la operación Jaque, se vio inmersa en el saqueo chavista que acabó con los recursos del pueblo venezolano, y se asoció con el alias de Teodora Bolívar que apareció en la información que se extrajo de los computadores del exjefe de las FARC Raúl Reyes. Si bien la política es de fortaleza, y en muchas ocasiones las palabras sobran, nadie puede negar que Piedad Esneda Córdoba Ruíz recorrió una etapa importante de la historia del progresismo latinoamericano y colombiano.

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