Rápido se abren las apuestas de cada corriente ideológica para atizar el ambiente político con temas coyunturales que trascienden la propuesta de Paz Total, complejo es el escenario donde existen las leyes y los medios necesarios para su aplicación, pero reinan los intereses de los corruptos que quieren conducir a la nación a una guerra civil que no permita avanzar al país. Si bien el Nobel de Paz, Juan Manuel Santos Calderón, y su equipo negociador siempre han sostenido que lo pactado es imperfecto, “el mejor acuerdo posible”, y que la implementación, prevista a 15 años, tendría multiples crisis y “sapos” que se debían tragar, no es menos cierto que existen límites inegociables e intraspasables en el marco de lo coherente y lo racional. Acoplamiento de la autenticidad y veracidad requiere de acciones, pruebas puntuales, compromisos sensatos y auténtico arrepentimiento de los actores del conflicto armado, voluntad de una verdadera paz que se desdibuja en posiciones intransigentes y el llevar el diálogo a las vías de hecho, es lo que afirma el periodista-investigador-coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de opinión en AlPoniente.com que tituló «¡Paz! ¿A qué costo?» y amplía en el podcast «Panorama Digital».

Para el PhD. Barrios Rubio trampolín político que se construyó entorno a la “Paz Total” va dejando de lado la cortina de humo que lo acompaña y asume la triste realidad, escasa voluntad de los grupos violentos para cumplir los acuerdos, deponer las armas y apartarse del lucrativo negocio del narcotráfico. Verdadera voluntad de Paz por parte de los insurgentes es el eje coyuntural del proceso, con los actores al margen de la ley, que ahora emprende el gobierno del cambio. Psicología de la violencia, acompañada de campañas de desinformación, se tejen alrededor de las mesas con el ELN, y las disidencias de las FARC, para propiciar elementos que aticen los ánimos y desvíen la atención sobre lo que se está gestando desde el Pacto Histórico y sus fuerzas aliadas.

El tiempo y los hechos han ratificado, con gran fuerza, que el imperfecto acuerdo de La Habana, lejos de mitos y señalamientos infundados en la narrativa de crisis, dejó serias preocupaciones por el escenario que se abre para legitimar el narcotráfico, el terrorismo y el asesinato de líderes sociales. Alcahuetear a los delincuentes, dar validez a las acciones de los protagonistas del proceso, avalará que la consecución de los objetivos políticos es por la fuerza, y con las armas, no a través del ejercicio democrático en las urnas. Experiencias del triunfo del NO en el Plebiscito por la Paz, el 2 de octubre de 2016, delinea que a los colombianos les “emberraca” el cinismo que acompaña a quienes firmaron lo pactado y luego, vinculados en acciones non sanctas, se apartaron de la reincorporación fingiendo un supuesto entrampamiento. 

Lea la columna completa acá.

WhatsApp Chat WhatsApp