Percepción de inseguridad generalizada que clama por acciones conjuntas de las autoridades en cada uno de los focos poblacionales de Colombia, intervención policial, efectiva, que debe pasar de investigaciones a hechos concretos y capturas reales. Se está al frente de un preocupante ambiente de terror y xenofobia, bomba de tiempo que estallará en el desespero de una población replegada con ansias de salir sin tener que estar alerta del asecho de los malhechores, en el día y la noche. Cuello de botella para la Institución Metropolitana que plantea la necesidad de tomar medidas extraordinarias, de reacción inmediata, que pongan freno a la delincuencia armada, es lo que afirma el periodista, investigador y coaching digital, Andrés Barrios Rubio, en la columna de Pulzo.com que tituló «Seguridad, entre la percepción y la realidad«.
Para el PhD. Barrios Rubio, naturalización del fenómeno conlleva a minimizar la preocupante situación que se vive a diario en las calles colombianas, delincuencia con modus operandi, binacional, incrementa los hurtos y el amedrentamiento de los ciudadanos que atónitos observan, y sufren a cada instante, robo de bicicletas o celulares, atracos a mano armada, fleteos, rompevidrios y lesiones personales. Homicidios y hurtos en automotores y motocicletas impactan a personas, e instituciones de comercio, en medio de la pandemia y la necesidad social que trajo consigo el aislamiento de la población. Paradoja circunstancial que traslada a la memoria rápidamente el robo a edificios en el norte de Bogotá, el atraco a la joyería en el Centro Comercial Gran Estación y un sinnúmero de hechos, reportados por los medios de comunicación, que establecen el pánico y delirio de persecución que tanto preocupa.
Tendencia comportamental que habla de bandas organizadas en cada uno de los sectores poblacionales y llaman a preguntar si no se está fallando en el desviar la atención de la fuerza pública, en actividades de prevención y control de quienes violan la cuarentena o no portan tapabocas, cuando debían estar concentrados en velar por la seguridad de la gente. Estructuras delincuenciales que a cada instante toman vuelo y prenden las alarmas ciudadanas, peligroso entorno que excita mecanismos de defensa e invita a tomar la justicia a mano propia, linchamiento en vía pública y plataformas sociales donde el victimario se convierte en víctima.